Entry: Costumbres Extrañas Monday, February 04, 2008



 

 

Se dice que los noruegos despiertan a las dos de la mañana, toman una taza de té vacía, la arrojan por la ventana y no duermen hasta que pueden arrojar una taza sin que se rompa.

 

En la ahora extinta tribu Qi-san-ton de China durante la edad de acero, con el fin de mostrar su recién-adquirida-hombría, los adolescentes solían comer la mayor cantidad de flores que pudieran en un día. Costumbre no-muy-varonil según los exploradores occidentales.

 

Los González-Cerna, alegres vecinos míos, están acostumbrados a repetir después de la hora de la comida ciertas palabras varias veces hasta que pierden su significado. En cierta ocasión pude presenciar que repetían la palabra “bola” una y otra vez durante poco más de tres horas. Anna González, la hija menor de la familia, más o menos de mi edad, de ojos alegres y cabello castaño, al verme pasando frente a su casa, me invitó a comer mañana. Invitación que rechacé porque me parecen de mal gusto sus costumbres de sobremesa.

 

Mi amigo Marco dice que conoce a un vagabundo que colecciona pedazos de diplomas. Al preguntar cómo es posible que un vagabundo tenga acceso a diplomas para semejante colección, él suele divagar un poco con respecto a sus métodos para terminar evitando el tema. Tal vez no deberíamos creer semejantes disparates.

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