Entry: Cómo supe que era Leonora Monday, January 07, 2008



 

 

¿Qué sientes
cuando las olas del miedo te arrastran

a nada,
porque tienes miedo?

 

Soñé con alguien que no conocía, cabello rojo ligeramente ondulado, ojos verdes, vestido a rayas verdes horizontales, viéndome con ojos de fascinación recorrer un lugar que no conozco. La veo, me sonríe y me toma de la mano.

 

-¿Cómo te llamas?

-Leonora. ¿Tú?

 

Le dije mi nombre y me di cuenta de que seguía tomando mi mano y me llevaba a no-sé-dónde, pero confiaba en ella, me hacía reír y era todo lo que un niño de doce años puede soñar. No la conocía, pero sabía que podía confiar en ella. Luego desapareció y tuve que caminar solo por un tiempo deseando que apareciera.

 

Cuando la vi de nuevo me preguntó si la extrañé. Que sí, mucho.

 

-Yo también te extrañé. Por eso vine. Pero me tienes miedo

 

                                   Acariciando mi mano.

           

            Y sabes quién soy, pero aun así te lo preguntas.

 

Me besó en la mejilla. Uno de esos besos en la mejilla que causan una especie agradable de escalofríos.

 

-Estás dormido. Pero búscame cuando despiertes. Te juro que valdrá la pena.

 

Al despertar lo supe. Tomé el teléfono.

 

-Hola.

-Hola. ¿Qué pasa?

-Nada, ¿estabas dormida?

-Sí, pero ya no.

-Perdón.

-No te preocupes. ¿Qué pasó?

-Es que acabo de soñar contigo y me dijiste que te buscara al despertar. Pero eras diferente, era como si te gustara o algo así y en el sueño no te conocía hasta que hablábamos. También me dijiste que te tengo miedo y que me pregunto quién eres, a pesar de que lo sé. Y me tomabas de la mano y me besaste en la mejilla.

-Pues no está tan errado el sueño.

-Y me dijiste que te buscara al despertar.

-Qué raro.

-¿Qué?

-Acabo de recordar lo que estaba soñando. Soñé que te conocía… y me portaba así, porque me gustas mucho. Digo, en el sueño.

-¿Solo en el sueño?

-Sí.

-Ah, bueno.

-Qué tonto eres.

-Entonces no es solo en el sueño.

-¿Qué no se me nota?

-Pues no.

-Tonto.

-Tonta.

-Pues somos un par de tontos, que bien que se quieren y no hacen nada.
-Pues sí.

-Pues sí.

-Pues podríamos hacer algo. Digo, si quieres.

-Sí quiero.

-Entonces tengo que verte.

-Tonto, son las cuatro de la mañana.

-Espera a que amanezca. Te juro que valdrá la pena.

-Te espero, no me hace daño esperar un rato más.

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